Espacios vacíos: El grito de la Tierra

ISSN: 2007-5316

Espacios vacíos: El grito de la Tierra

Nos han enseñado que el sistema en el que vivimos es la única posibilidad de “desarrollo”. Tenemos una visión extremadamente “occidentalizada” del mundo, nuestra cosmovisión se limita a las posibilidades que ofrece el dinero y el poder, pero hemos perdido de vista el valor de la vida en comunidad, la felicidad independiente de lo material, buscar la alegría en los pequeños detalles que nos ofrece la vida. Hemos perdido la sensibilidad y nos hemos vuelto ciegos ante las problemáticas que nos rodean y afectan nuestra forma de vida desde el más mínimo detalle hasta una escala macro en la cual tenemos a la mitad de la población global en situación de pobreza extrema.

Nuestra mente está enferma, los problemas que están afectando a nuestros ecosistemas y que cada vez más afectarán nuestro “cómodo” estilo de vida, provienen de una mentalidad antropocéntrica que no respeta a la naturaleza. Para comenzar a contagiar a los demás con una nueva cosmovisión integral podemos apoyarnos en proyectos como éste que no solamente personifiquen los datos sino que muestren un registro fotográfico de la situación que rodea a nuestra ciudad y al estado, como muestra de lo que ocurre en muchas regiones del planeta. La concepción que se tiene actualmente de “naturaleza” está muy alejada de la realidad que están enfrentando miles de ecosistemas alrededor del mundo.

Es necesario volver a alegrarnos con los pequeños detalles de la vida, buscar lo hermoso en donde aparentemente no hay nada, intentar convertirnos en seres integrales, felices, y no parte de un engranaje social que sirve para un sistema que hasta la fecha no ha resuelto el problema de justicia y la sustentabilidad para toda la humanidad, a excepción de los avances tecnológicos que quizá serían aún mayores si se priorizara el bienestar social y no se impulsaran mediante programas de inteligencia militar.

En alguna ocasión escuché en una clase de literatura una hipotética situación: ¿qué hubiera pasado si el origen de México se remontara a una historia de amor y no una de violencia y destrucción? Es un hecho que nadie tiene la respuesta, pero también es un hecho que tenemos la capacidad de imaginar lo que seríamos o cómo seríamos y podemos utilizar nuestra imaginación para impulsar cambios en el mundo real que nos lleven a alcanzar esa utopía. La utopía entendida como aquella situación ideal que nos motiva a seguir adelante para llegar a ella. Es posible que nunca lo logremos al 100%, por ello se llama utopía, pero qué mejor motivación que desear alcanzar lo inalcanzable, quiero decir, cuando el ser humano se propone algo que parece imposible aparece algún individuo que se muestra capaz de lograr lo inimaginable, todo porque no tiene miedo y esto lo motiva a seguir adelante.

Debemos imaginar la utopía social (en mi caso imagino una sociedad justa y sustentable), y dejar que nuestra imaginación se ligue a nuestra motivación y después a nuestras acciones para alcanzar el objetivo que tengamos en mente. Tenemos que trabajar en equipo porque una sola persona nunca logrará nada, pero si nos organizamos somos capaces de lograr prácticamente cualquier cosa que nos propongamos.

Hemos avanzado como sociedad a partir de un concepto de desarrollo que en mi opinión está equivocado. Los modelos de éxito premian a las personas que logran reunir una gran fortuna a costa de los demás. Eduardo Galeano siempre fue muy acertado y siempre lo he tomado como un referente a partir del cual he conformado mi cosmovisión, él comienza su libro Patas Arriba con esta afirmación: “El mundo al revés premia al revés, desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo. Sus maestros calumnian a la naturaleza: la injusticia, dicen, es ley natural ”. Como sociedad, hemos caído en las trampas del sistema, pero éste tiene grietas en las cuales debemos movernos y aprovechar que no es perfecto, por más que sus amos digan incansablemente que lo es. Debemos luchar por observar un estilo de vida integral con la naturaleza y en busca de la justicia social, donde todos podamos disfrutar y respetar nuestro planeta.

Salvador Pliego Valencia es egresado en 2014 de la Licenciatura en Comunicación en la Universidad Iberoamericana de León, México. Este breve texto sintetiza el proyecto que elaboró para acreditar el Taller de Síntesis y Evaluación III. Lo tituló “Naturaleza olvidada en las ciudades: photobook acerca de la destrucción y conservación de ecosistemas en los municipios de León, Xichú y Guanajuato capital” y consistió en una investigación que partió de las siguientes interrogantes: ¿Por qué los ciudadanos hemos perdido la sensibilidad hacia nuestro entorno?, ¿por qué la naturaleza ha sido olvidada en las ciudades?, ¿cuál es la importancia de tomar conciencia del daño que le hacemos al planeta Tierra?, ¿cuáles serían los beneficios de vivir de acuerdo a las Cuatro Ecologías propuestas por Leonardo Boff?

El registro visual de este proyecto se realizó durante los meses de enero a abril del año 2014 en las localidades de León, Guanajuato capital y Las Palomas una de las 56 comunidades que conforman el municipio de Xichú, en el noreste del estado. La metodología abarcó técnicas como la observación de lugares estratégicos, el levantamiento fotográfico de las zonas seleccionadas y la elaboración de bitácoras y diarios de campo que contienen los registros de las distintas salidas necesarias a los tres municipios.

Es importante puntualizar que esta investigación fue realizada con la colaboración de los alumnos de la carrera de Ingeniería Ambiental, de la Universidad de Guanajuato, quienes apoyaron el trabajo desde las primeras etapas.

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