La privatización del paisaje en el espacio público… Retos de la sobreexposición publicitaria

ISSN: 2007-5316

La privatización del paisaje en el espacio público… Retos de la sobreexposición publicitaria

La privatización del paisaje en el espacio público… Retos de la sobreexposición publicitaria

Abstract

El espacio público es un tema central en la discusión de lo “urbano” y su análisis varía notablemente dependiendo el enfoque o disciplina desde la que se aborda, ya que en ocasiones la discusión se centra en las condiciones físico-espaciales, en otras en las simbólicas, históricas y/o culturales, y en muchas otras en los derechos fundamentales de los ciudadanos que usan el espacio público como lugar en el que pueden expresarse y ejercer su ciudadanía libremente. El espacio público puede entenderse más allá de la propiedad del suelo, entendido como el lugar en donde se lleva a cabo la vida pública que no es solamente en calles, plazas, parques y jardines. Un elemento del espacio público que ha tomado mayor importancia en años recientes, es el paisaje, ya sea urbano, natural o cultural. El paisaje es una “síntesis visual” por lo que se integra de elementos ubicados en edificaciones y espacios tanto públicos como privados. Sin embargo, en años recientes con los avances de la tecnología, técnicas de impresión y de reproducción, la industria de la publicidad ha encontrado modos de privatizar el disfrute y aprovechamiento del paisaje “público”. Si bien, a nivel nacional existen reglamentos que permiten ordenar la imagen urbana y regular la comercialización de estos espacios, en casos como el área conurbada de la ciudad de Puebla, el número de elementos de publicidad (vallas, pendones, anuncios espectaculares) cada día permite apreciar menos el entorno, en donde el volcán Popocatépetl compite permanentemente con anuncios de productos, de políticos o servicios. En el ámbito del derecho a la ciudad, ¿deberíamos comenzar a debatir el derecho al paisaje libre de obstáculos? Este artículo cuestiona el dónde empieza lo privado y dónde termina lo público cuando se trata de disfrutar el entorno urbano en el que uno habita.

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